Es esta, la noticia más insólita ocurrida en estos 17 días del mes de enero del año de gracia y del señor de 2008, mientras, el diario, habla de una ola agobiante de calor, parece que esta gente no tiene idea de lo calurosa que cada cierto número de años es esta ciudad. Y si tiene mucho calor, allí está "ese mar que tranquilo te baña" como decía don Eusebio.

Ahora, novedad ninguna es, que el señor Alcalde quiera de nuevo repetirse los espárragos sentándose en el sillón alcaldicio, apto para ser sentado, es de esperar que despertemos antofagastinos y no volvamos a tener estos alcaldes de segundo año básico.

¡Diablos!, ¡mi Dios!, que si usted es carpista, lo van a echar con viento fresco de la playa, de modo que, vaya preparándose para achicharrarse en casa este verano si no tiene la suerte de viajar a otros parajes más frescos.

La novedad del año es que unos chicuelos autodenominados "Chile Primero", que es una bolsa de gatos, donde hay de un cuantuay desde afectos a la dictadura, ex izquierdistas, sionistas y otros pájaros de cuenta, también afilan garras para enchufar a sus boys como concejales o alcaldes. ¡Los apetitos de los siempre hambrientos!

Mientras que los hambrientos de verdad siguen como palo de gallinero. Aunque el piadoso diario de los Edwards dice que ellos ven "autoridades y empresas de nuestra región denotan una preocupación social de parte de quienes hoy toman decisiones." ¡Qué relamido editorialista!

Otro que ha mostrado su caracho, es el senadorcito ese, que no tenemos ni idea que está haciendo entre los curules de los padres conscriptos. da unas recetitas caseras , amenaza con venir por estos días a la ciudad... ¡cuidado senador!, no lo vaya a morder un perro, no es rostro conocido aquí, en la ciudad del Chango.

Y cómo el cementerio se nos cae a pedazos, piense donde dejará sus huesos, el patio de los callados está al borde del colapso, sólo quedan 299 nichos, estamos a punto de colapsar, no hay espacio para la última morada.

Como se estará riendo mi amigo el león y sus boys de la banda los garrinchas. Ellos no tienen ni idea de lo que fue la Ley del Cobre, ni de la Ley para el arte que impuso Pedro de la Barra, leyes que salieron del empuje de una ciudad activa, y no muerta de espíritu como la que tenemos hoy. Cierto que sí, pareciera ser que todos la quieren así, y no una tierra de gente levantisca preocupada de su futuro.

Hubo una Ley de Frontera libre alimenticia, pero de una plumada nos quietaron los alimentos de bajo precio. Había que beneficiar a los sureños. Pero, a los sureños ricos.

Ante tanta calor y sed, beba su chelita helada, eso sí, páguela, no le vaya ocurrir lo del tipo que violentamente robó cervezas a causa de su violenta sed: le tocaron 10 pepas completas.