LOS PERROS HAMBRIENTOS

En el silencio de mi rincón hogareño, hago memoria acerca de los impactos que nos causara la lectura de la novela de Ciro Alegría, recordar también Mamita Yunai de Luis Carlos Fallas, uno retrocede en el tiempo y compara.

La jauría humana en la espera, a devorar los trozos suculentos de la olla estatal, esperando esos carguitos de menor valía pero que dejan unas “moneas” más como consecuencia del aumento de la soldada a causa del encaramamiento en la selva burocrática.

Hay situaciones que se dan en los edificios palaciegos donde el mandamás lugareño actúa como los esbirros que conocemos en la novela El señor Presidente de Miguel Angel Asturias, peor que cualquier generalote apapagayado y chacal. El autoritarismo impera en nuestra “democracia concertacionista”. Y... triguito para los pollos, a saltar sobre el palo cagado de la puestocracia y apoderarse de él. Nos viene al caso Atanasio del Real, personaje de Las Travesuras de un pequeño tirano del chileno de Requínoa: Walter Garib.

Son Los Perros Hambrientos, esos que van asesinando la feble democracia que conquistamos cuando dijimos NO. Los que usufructúan y van hinchando sus faltriqueras, el asunto es meter manos y sacar... a sacar que el mundo se les va acabar.

Los de los de la otra orilla, miserables igual, y nada democráticos, vuelven a mostrar las garras y dan zarpazos, le queda la práctica del puma, a devorar hasta la palabra democracia, es malo para la digestión de los grandes empresarios que son ellos mismos. La derecha contumaz y conservadora busca barrer con todo lo que sea progresismo bajo el pretrexto de la corrupción, pero, y los municipios corruptos donde campea esta gente, ¡ah! Nadie olvida los negociados que se hicieron en los años de la dictadura.

Los patrones de fundo ya han amenazado también, quieren repetir lo que hacen sus homónimos al otro lado de la cordillera. La concertación con su política errada se ha dejado arrinconar.

Mal se ve el tiempo, nubes cargadas de todo, y que se descargarán en los próximos meses cuando los hambrientos que buscan fagocitar hasta el máximo desaten su odio y rabia, la derecha se mueve ansiosa, no desperdicia nada y todo es válido.

La iglesia también va en el baile, a esos llamados tibiones de “sueldo ético”, agreguemos los cagazos como el rechazar la “píldora del día después”, movieron cielo y tierra, y llegaron al centro del mal y actuando como el maligno, donde aprobaron unos pocos señores, parar las decisiones de la mayoría. Se adueñaron de las comisiones de educación, mantuvieron la Loce y nuevamente impera con más fuerza la “libertad de enseñanza” contra el ya aniquilado Estado Docente.

Las escuelas confesionales han proliferado con dineros estatales.

Nada cambió en este Chile post pinochetista... la dictadura sigue bajo otro nombre... y

Los Perros Hambrientos afilan más los dientes.

Arturo Corona Medel.