SE ROBAN HASTA LOS MILAGROS

Ya es el colmo, si hasta los milagros se están robando en la Catedral de Antofagasta, y eso que el arzobispo era capellán de los pacos. En casa del herrero cuchillo de palo. Vio.
Para terminarla de rematar, le echan la culpa, o lo insinúan, a los que montaron algo así como una plaza de la cultura, donde sobresalían los tribales tam tam. ¿Dónde? En la plaza. Chuatas, se llevaron las placas de mármol, ¿no serían los mismos expertos que robaron las escalinatas de mármol de Carrara en la Casa de la Cultura, ah?
Cuentan que la tortura fue en un rincón frente a la biblioteca Isaac Arce, donde una señora que no ha escrito nunca un libro y menos un poema (doña Paica creo le dicen) se apoderó de la tarima y no la soltó ni por chiste. Aunque las Orfas trataron acallarla, fue imposible, la tricahue no paró la lengua. Bueno alegan que escribe sobre unos papeles color caca algunas sandeces alineadas como versos. Por cierto, la cacatúa, perdón la dama es cuestión, lució su más elegante y desnuda plaza intelectual con unos monosílabos de horror.
Para salir de su incógnita otra gentil dama, mueve sus influencias a fin de dar casa a un sector de personas que se autocalifican escritores, autoproclamándose ella primera voz de la poesía femenina regional. La guatita, hmmmm, o las patitas.
Si hay una casa, que sea para todos los escritores y no para un sector con mucha gordura y poco seso que garrapatea en un cuaderno.
Único favor que pido... no saquen los jotes de la Catedral, dan una categoría de especial finura al entorno.
Por Domingo Astaburuaga
